Uno de los objetivos de la
psicología de la salud es la promoción y mantenimiento de la salud, la
prevención y el tratamiento de enfermedades; la psicología como todas las
ciencias tiene el propósito de explicar lo que acontece en el mundo que nos
rodea, dando explicaciones sistemáticas de las realidades que estudia (Pizarro,
1986).
Desde el ámbito de la
psicología debemos enfocarnos no a curar la enfermedad sino a complementar el
tratamiento médico, previniendo algunos síntomas bajo un enfoque
biopsicosocial.
La fibromialgia (FM) es una
enfermedad que se caracteriza por una serie de síntomas como: dolor muscular
generalizado en 18 puntos sensibles del cuerpo cuello, hombros, espalda,
cadera, brazos y piernas, otros síntomas comunes en esta enfermedad son cansancio extremo, insomnio, rigidez matutina,
cefalea, periodos menstruales dolorosos, adormecimiento de manos y pies, falta
de memoria o dificultad para concentrarse, etc., su etiología es desconocida, pero
se presume que su desarrollo está relacionado con ciertos factores estresantes,
como traumatismos físicos o emocionales, abuso sexual o infecciones virales (Gutiérrez,
2006).
Afecta al 4% de la población
mexicana y en el 80% de los casos son mujeres, sin embargo hombres y niños
también pueden padecerla. Desafortunadamente la FM suele confundirse con otras
patologías, entre las que se encuentran Lupus, Artritis reumatoide, Espondilitis
anquilosante, Polimialgia reumática, Esclerosis múltiple en etapas tempranas y
Síndrome de Sjögren, entre algunas más (Martínez-Lavín, 2010).
ANTECEDENTES
A partir de mediados del siglo XIX, llevaba diferentes nombres: la
neurastenia y el reumatismo muscular hasta que en 1904 el Dr. Gowersle dió el
termino fibrositis. En 1979, los médicos Smythe y Moldofsky publicaron el
primer artículo de investigación científica sobre la asociada asociación del
sueño y la sensibilización al dolor del Sistema Nervioso Central y Periférico,
los cuales son rasgos significativos de la patofisiologia de la fibromialgia. El Cuadro 1 muestra los antecedentes de la
fibromialgia y su desarrollo (Ojeda, 2014).
DESARROLLO HISTÓRICO DE LA FIBROMIALGIA
Año
|
Autor
|
Desarrollo
|
1750
|
Richard
Mannighan
|
Lo
llama febrícula o pequeña fiebre.
|
1815
|
William
Balfour
|
Lo
nombra nódulos en el músculo reumático
|
1843
|
Frorieps
|
observó
la existencia de lugares duros en los músculos de la mayoría de los pacientes
con reumatismo y que eran dolorosos a la presión.
|
1865
|
Dupuy
|
Escribió
sobre, “Tratado del reumatismo articular muscular o neuromialgia”
|
1904
|
William
Gowers
Ralph
Stockman
|
Le
llamó fibrositis.
Lo
definió como Hiperplasia inflamatoria estéril, fibrosítica y focal del tejido
conectivo.
|
1938
|
Steindler
|
Lo
llamó Síndrome doloroso miofascial y explicaba la existencia de puntos
dolorosos.
|
1944
|
Elliot
|
Lo
describía como espasmos musculares.
|
1947
|
Coperman
Boland
|
Descubre
Hernias de tensos lóbulos fibroadiposos a través de aponeurosis y membranas
hacia capas más superficiales.
Lo
describe como “Reumatismo psicógeno” o reumatismo tensional.
|
1952
|
Travell
JG
|
Lo
explica como un Cuadro de dolor miofascial.
|
1975
|
Hench
|
Utilizó
por 1° vez el término Fibromialgia. Se relacionaba con el sueño no reparador
y la fibrositis.
|
1979
|
Smyte
|
Lo
define como fibrositis, y alteración en la modulación del dolor.
|
1983
|
Travell
y Simons
|
Descubren
los puntos gatillo.
|
1984
|
Moldovsky
|
Escribe
sobre los desórdenes de dolor reumático. Este mismo año se descubren diversas
enfermedades como la fibromialgia. Síndrome del intestino irritable, Cefalea
tensional, Dismenorrea primaria, Síndrome miofascial, Síndrome de fatiga
crónica, la migraña, la disfunción témporo-mandibular, Síndrome de piernas
inquietas.
|
1989
|
Russell
y cols,
|
Descubren
un déficit de serotonina en la FM
|
1990
|
Thompson
American College of Rheumatology
(ACR)
|
Lo
define como “Tensión-mialgia”, fibrositis, fibromialgia y síndrome doloroso
miofascial.
Define
los criterios para definir, diagnosticar y clasificar el síndrome de la
fibromialgia. “Rheumatism unespecified”
|
1992
|
OMS
|
Reconoce
como enfermedad y clasificada con el
código X33 X8A, en el año 1994.
|
2005
|
Se
detecta un Gen implicado en la Fibromialgia
|
|
2007
|
Se
le ha catalogado como la Epidemia Dolorosa del Siglo XXI y se ha creado una
base de Datos de ADN en pacientes y familiares en Salamanca.
|
En 2009, Arnold L., indica que
el tratamiento de la fibromialgia debe de ser individualizado, realiza una
revisión de estudios aleateorizados y controlados en los que se evaluaron
diferentes alternativas terapéuticas, entre las cuales se encuentran las no
farmacológicas, fundamentando la indicación del ejercicio aeróbico en pacientes
fibromiálgicos ya que el sedentarismo aumenta el dolor y la astenia (fatiga
crónica), pero encontró que la asociación del ejercicio físico y la mejoría
clínica aún es desconocida, sin embargo, el ejercicio aeróbico moderado se
relaciona con la función física y el bienestar general; hace referencia a la
TCC y tratamientos de conductas operantes como acciones complementarias de
utilidad en el manejo de la enfermedad, así mismo, hace hincapié en la
educación de los enfermos como una buena herramienta terapéutica. Menciona que
las técnicas de medicina alternativa como la acupuntura, la homeopatía,
magnetoterapia, Tai- Chi y yoga, entre otras, en la bibliografía consultada de
1975 a 2002, no se encontró más que ensayos de diseño metodológico sin grupo de
control (Arnold L., 2009) .
En el año 2010 el Colegio
Americano de Reumatología da a conocer los criterios para el diagnóstico de la
fibromialgia, en el cual indica que no es una enfermedad nueva sino que en
varias ocasiones se encuentra infra-diagnosticada, informa que es un síndrome
de dolor musculo-esquelético generalizado cuya causa es desconocida (Van-Riel C., 2010) , y en ese orden de
ideas Ortega E., (2011) realiza un estudio de Medicina Clínica en donde se
analizan los beneficios de un programa combinado de ejercicios aeróbicos y
técnicas de relajación progresiva de Jacobson, que consiste en un procedimiento
que enseña a relajar los músculos a través de un proceso de dos pasos. Primero
se aplica deliberadamente la tensión a ciertos grupos de músculos, y después se
libera la tensión inducida y se dirige la atención a notar cómo los músculos se
relajan (Cautela J. R., 2011) , los datos obtenidos
muestran una mejoría significativa en los grados de ansiedad y descanso
nocturno, función física y dolor corporal (Arcos-Carmona I. O. E., 2011) .
Granada, España (2010),
Carrasco A.M., hace referencia a un caso de una paciente poniendo de manifesto
su caso cómo la enfermedad aparece en un momento dulce de la vida de una mujer
que ante la ausencia de respuestas a su mal desconfía del modelo médico
hegemónico, situación que le produce impotencia e incertidumbre de futuro. A
través de su narrativa quiere ayudar a otras personas enfermas para que puedan
verse reflejadas en sus palabras y no en los desalentadores artículos
publicados que tratan el mal como un componente psicosomático (Castro P.M.,
citado en Carrasco, 2010. La paciente indica que el tratamiento grupal es una
forma de liberación y de crecimiento personal, en este espacio no tiene que dar
explicaciones porque todas se comprenden, se apoyan y aprenden estrategias de
cuidados grupales para hacer más sencilla su vida cotidiana. Además, la
asociación la hace visible socialmente rompiendo el silencio obligado del
estigma, lucha por sus derechos: asistencia digna, un reconocimiento social y
legal a la invalidez que le impone la Fibromialgia.
La fibromialgia (FM) debería
ser un punto reflexivo imperante en la atención sanitaria; el dolor como agente
principal de su sintomatología, desencadenado por el estrés, la falta de
pruebas de laboratorio positivas llámese analíticas y/o de imagenología, la
comorbilidad con otras enfermedades, los trastornos emocionales (depresión y
ansiedad), cognitivos (memoria) y conductuales (aislamiento social y ausentismo
laboral), productos de la misma desesperación de “no saber” a qué se enfrenta
el paciente, provocan suponer que el sistema de salud actual en México, resulte
incompetente a las demandas de las “nuevas
enfermedades”, que si bien, en
este caso no es nueva, no han puesto el suficiente empeño, a pesar del alto
porcentaje de comorbilidad.
En el hospital Ignacio Chávez ubicado en
el Instituto Nacional de Cardiología de la Ciudad de México y con la
colaboración del Dr. Manuel Martínez Lavín,
se han hecho estudios comparando a pacientes fibromiálgicos con un grupo
de pacientes sanos, la técnica consistió en grabar los latidos cardiacos
durante 24 horas y en donde los sujetos realizaban sus actividades cotidianas y
se encontró una anormalidad en los pacientes enfermos relacionada a una
hiperactividad en el SNS durante las horas de sueño, por lo que los
fibromiálgicos no tienen un sueño reparador, así mismo, se realizó un estudio que consistió en
ponerse de pie (estrés simple), observando una pérdida de equilibrio
significativa en los enfermos, lo que sugiere que la anormalidad hiperactiva
del SNS se contrapone con la hipo-reactividad ante el estrés, por consecuencia,
provocan síntomas característicos de la FM (Martínez-Lavín, 2014).
La literatura nos muestra que la
sintomatología es muy variada; el Cuadro
1 muestra un comparativo de la sintomatología física con la sintomatología
emocional.
Cuadro 2. Sintomatología de la
fibromialgia.
·
Síntomas Físicos
|
·
Síntomas
Emocionales
|
·
Dolor generalizado
en 18 puntos sensibles del cuerpo, acompañado de una sensación de “ardor y debilidad muscular”.
·
Cansancio (desde
adinamia, hasta astenia).
·
Insomnio (apnea que
convierte al sueño “no reparador”).
·
Síndrome de
Intestino irritable (distención abdominal, diarrea/ estreñimiento).
·
Síndrome de Piernas
inquietas.
·
Cefalea.
·
Mareos y/o
desequilibrio y/o desmayos.
·
Manos frías y
sudorosas.
·
Micción frecuente
(cistitis no infecciosa, espasmos en la vejiga, dolor pélvico agudo).
·
Falta de
concentración y memoria (fibroneblina, nubes mentales).
·
Rigidez
(especialmente en las mañanas al despertar).
·
Lumbalgia crónica.
·
Bruxismo (Rechinar
de dientes).
·
Calambres en las
extremidades.
·
Espasmos
musculares.
·
Reflujo
gastrointestinal.
·
Periodos
menstruales dolorosos.
·
Sensación de
hormigueo y/o adormecimiento de manos, pies, piernas y cuello.
·
Resequedad nasal,
bucal y vaginal.
·
Mayor sensibilidad
al medio ambiente (humedad, calor, frio, Salpullido sin causa aparente).
·
Presión Arterial
Baja.
·
Hipoglucemia.
·
Cambios de temperatura
corporal (frio/calor extremos).
·
Hinchazón de los
ganglios del cuello.
·
Irritación de
garganta.
|
·
Estrés
·
Irritabilidad
·
Depresión
·
Ansiedad
·
Soledad
·
Incomprensión
(familiar, social)
·
Angustia
·
Culpabilidad
·
Aislamiento
(familiar, social)
·
Catastrofismo
·
Pensamientos
negativos
·
Temores
·
Dudas
·
Confusión
·
Preocupación
·
Pesimismo
·
Apatía
·
Desánimo
|
En ocasiones es complicado separar el
dolor somático del dolor físico debido a que la relación entre la depresión y
el dolor es tal, que un trastorno predice la aparición del otro y viceversa.
En el año 2012, en la Ciudad de México, el
Instituto Mexicano del Seguro Social, expidió un comunicado “Fibromialgia,
Dolor Crónico Que Limita Actividades a Mujeres de Entre 30 Y 40 años”, destacando que el tratamiento
que proporciona el Seguro Social es con base en medicamentos que les ayudarán a
dormir, medicamentos que disminuirán el dolor y terapias cognitivas que
permitan un descanso reparador y con ello se levanten al siguiente día con
menor dolor y mayor capacidad funcional (IMSS, 2012).
En ese mismo año, Jensen y Karin y Kosek y
Wicksell y Rikard y Kemani y Mike; Olsson y Gunnar (2012), realizaron una
investigación en el Hospital General de Massachusetts para validar la
pertinencia de la teoría de control cortical en respuesta a una forma basada en
la exposición de la TCC, Terapia de Aceptación y Compromiso en pacientes con
dolor crónico en 43 pacientes de sexo femenino; se tomaron imágenes de
resonancia magnética (IRM) mediante aplicación de presión para provocar dolor
intencional y al término del tratamiento encontraron que si bien hubieron
mejoras en la depresión y ansiedad no las hubo en la sensibilidad dolorosa
clínica, revelando que la TCC condujo a un aumento de activaciones de la
corteza pre frontal ventro lateral/ órbitro frontal lateral, las cuales son
regiones asociadas con el control cognitivo ejecutivo, asimismo, sugieren que
la TCC cambia el procesamiento cerebral del dolor por medio de un “bucle
cerebral” alterado entre las señales de dolor, emociones y cogniciones (Jensen,
2012).
En un estudio aleatorizado, realizado en
la Universidad de Castilla, España, cuyo objetivo fue evaluar la TCC en el
tratamiento de la fibromialgia informaron acerca de una reducción en síntomas
depresivos y la intensidad del dolor después de 3 meses de seguimiento. El
grupo estuvo conformado por 33 participantes asignados al azar y utilizando
como instrumentos el Cuestionario de Impacto de Fibromialgia (calidad de vida),
el Inventario de Depresión de Beck (mide la gravedad de la depresión) y la
Escala Visual Analógica (mide la cantidad de dolor, de valor 0 a 100). Se
reportó una ligera disminución de la intensidad del dolor en algunas partes del
cuerpo después de 3 meses de seguimiento en pacientes que padecían
fibromialgia. Se analizaron las limitaciones del estudio y se consideraron
mejoras para futuras investigaciones (Parra, 2013).
En 2012 la Sociedad Canadiense de dolor y
la Asociación Canadiense de la Reumatología evalúan las estrategias no
farmacológicas como parte de una terapia multicomponente, evidenciando el
efecto positivo para mejorar la calidad de vida de los enfermos fibromiálgicos. Estas intervenciones incluyen
educación para mejorar en los pacientes la auto-eficacia utilizando el
ejercicio aeróbico y la TCC como parte de una terapia multidisciplinaria
(Fitzcharles, 2013).
Una de las aportaciones que da
el llevar a cabo una terapia psicológica óptima es dar respuesta a las
preguntas que se hacen las personas diagnosticadas con FM, en el entendido que es
difícil imaginar ¿Cómo piensan y qué
sienten las personas que padecen fibromialgia? Como psicólogo de salud, es
necesario actuar en la promoción de la salud, centrada en el afrontamiento de
la enfermedad mediante la construcción
de fortalezas, competencias y virtudes, para alcanzar aumentar las emociones
positivas e incrementar la calidad de vida. Asimismo, es necesario buscar un
aprendizaje en la regulación emocional como un proceso a seguir, es decir,
adoptando una buena actitud de las emociones, cómo identificar cada una de
ellas, atendiendo aspectos cognitivos y emocionales influyentes en la
sintomatología para lograr la aceptación de la enfermedad, aprender a manejar
la autoestima hacia una actitud positiva-asertiva, equilibrar el sentido de
coherencia, la habilidad de expresión de sentimientos, el autocontrol y la
realidad.
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